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Beneficios terapias alternativas como complemento a la intervención psicofarmacológica en CT

Los Beneficios de la Utilización de Terapias Alternativas como complemento a la intervención psicofarmacológica en Comunidad Terapéutica.

Índice:
- Resumen
- Introducción
- Marco Teórico
- Musicoterapia
- Risoterapia
- Mindfulness
- Marco metodológico
- Objetivos
- Metodología
- Resultados de la investigación
- Cuestionarios
- Conclusiones y análisis
- Recomendaciones
- Bibliografía

 

RESUMEN
El campo de las drogodependencias es un campo dinámico que establece sus prioridades en función de las necesidades sociales imperantes respecto a esta problemática. En las comunidades terapéuticas, las personas conviven unas con otras las 24 horas del día durante un periodo mínimo establecido y, por ello, en la presente investigación se pretende demostrar la existencia de beneficios de la utilización de Terapias Alternativas como complemento a la intervención psicofarmacológica en una comunidad terapéutica. Para ello, y junto con la revisión bibliográfica, se ha realizado una investigación triangulada combinando los cuestionarios a profesionales y las entrevistas a usuarios/as de una comunidad terapéutica.


INTRODUCCIÓN

¿Qué beneficios tiene la aplicación de terapias alternativas como complemento a la psicoterapia y a la intervención farmacológica dentro de una Comunidad Terapéutica?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las Terapias Alternativas son el conjunto de prácticas, enfoques, conocimientos y creencias sanitarias diversas que incorporan medicinas basadas en plantas, animales y/o minerales, terapias espirituales, técnicas manuales y ejercicios aplicados de forma individual o en combinación para mantener el bienestar, además de tratar, diagnosticar y prevenir las enfermedades.
Las Terapias Alternativas, desde la perspectiva de la intervención social, engloban gran variedad de prácticas destinadas a mejorar el equilibrio en el estado biopsicosocial de los usuarios/as, de las cuales se han escogido las siguientes para la realización de dicha investigación: musicoterapia, risoterapia y meditación o mindfulness.

En este sentido se entiende por musicoterapia la disciplina que utiliza como herramientas de intervención el propio cuerpo, la voz, el movimiento, los objetos sonoros y la música editada, cuyo objetivo es contribuir en la promoción de la salud y, en caso de enfermedad, facilitar la rehabilitación o tratamiento del estado físico, psicológico, social y emocional de la persona afectada (Guevara, 2009).

Por otra parte, la risoterapia se entiende como un tratamiento complementario para mantener y promover el bienestar biopsicosocial de las personas, ya que la risa es un mecanismo que potencia y estimula muchos sistemas fisiológicos que ayudan a reducir el estrés, proporcionan sensación de control y potencian la relajación (Villamil, M, Quintero, Henao, & Cardona, 2013).

Finalmente, se entiende por mindfulness a una práctica proveniente de las técnicas insight propuestas por el budismo, la cual va orientada a prestar atención de manera intencional al momento presente y controlar la dirección de los pensamientos y su nivel de afectación (Bolaños & Gómez, 2013). Esta técnica está experimentando la apertura a nuevos campos de aplicación como son el hospitalario, el educativo, el terapéutico, el militar y el personal, entendiendo al ser humano de forma holística, es decir, como un todo capaz de comprender e identificar las emociones y percepciones más profundas de manera que estimule el equilibrio entre cuerpo y mente.

 

JUSTIFICACIÓN

Por todo esto, en la presente investigación se pretende demostrar que el uso de Terapias Alternativas como complemento a la intervención psicológica y farmacológica dentro de una Comunidad Terapéutica presenta una serie de beneficios relacionados con la expresión y gestión emocional, la relación interpersonal y la percepción de la estancia en la misma, el manejo del estrés y la relajación.
La estancia en una Comunidad Terapéutica suele ser una experiencia satisfactoria pero compleja para las personas que deciden realizar un proceso de desintoxicación y deshabituación en este tipo de recurso. Tal y como señalan (Menéndez & Yubero, 2008), las actuaciones básicas respecto a los usuarios y usuarias en una C.T. son las siguientes:

− Favorecer la vinculación e integración en la C.T.
− Reforzar hábitos de vida saludables y socialmente responsables
− Tomar conciencia y asumir responsabilidades de su comportamiento
− Promover la gestión emocional
− Fomentar la experimentación e interiorización de valores
− Fomentar la formación académica y laboral
− Potenciar el proceso de resocialización
− Integrar a la familia en el proceso de la persona en tratamiento

Para la consecución de estos fines, es necesaria gran implicación por parte del equipo multidisciplinar y, más si cabe, de la persona en tratamiento. Pero, cabe destacar, que la persona en tratamiento tiene que hacer frente a grandes dificultades en su proceso de deshabituación en una C.T. Estas dificultades pueden clasificarse en tres grupos:

Dificultades fisiológicas: relacionadas con el proceso de desintoxicación, síndrome de abstinencia y estabilización de pautas de medicación.

Dificultades psicológicas y emocionales: relacionadas con las secuelas cognitivas del consumo, la reestructuración cognitiva, la asunción de responsabilidades y toma de conciencia del problema y el cambio de estilo de vida.

Dificultades sociales: relacionadas con el aislamiento familiar y social durante un tiempo determinado y con la convivencia dentro de la C.T.

Por todo ello y para facilitar la estabilidad emocional y psicológica de estas personas, así como la consecución de los fines descritos por (Menéndez & Yubero, 2008), es recomendable incluir actividades alternativas como la Risoterapia, la Musicoterapia y el Mindfulness como complemento o apoyo al tratamiento en la C.T, ya que se les ofrece actividades vivenciales y de expresión emocional que facilitan la supresión de las dificultades anteriormente descritas, lo que es una importante condición que facilita el crecimiento personal y, por tanto, el abandono del consumo de sustancias.

 

MARCO TEÓRICO

Como ya se ha mencionado con anterioridad, las conocidas como terapias alternativas tienen su origen en la medicina oriental y tradicional, haciendo referencia a todas aquellas técnicas que, alejadas del método científico, pretenden la curación de la persona.

Estas técnicas, por tanto, han tenido gran relevancia en el ámbito de la medicina, siendo el gran pionero de su inclusión en la medicina actual el Dr. Eisenberg a partir de su estudio sobre las características de aplicación de procedimientos no convencionales en la población de USA, que clasificaba las terapias alternativas en los siguientes grupos:

Terapias altamente genuinas, es decir, con alguna evidencia científica y segura
Terapias altamente cuestionables, es decir, no probadas satisfactoriamente desde el punto de vista científico
Terapias altamente fraudulentas, es decir, terapias falsas y estafas terapéuticas

(Rojas, Salas, Forero, & Tuesca, 2014).

 

MUSICOTERAPIA

La primera obra de Musicoterapia escrita en nuestro país, “Palestra crítico-médica” escrita en el año 1744, se debe al monje cisterciense Antonio José Rodríguez. A partir de ese momento y, concretamente, durante la segunda mitad del siglo XIX, es cuando se acuña el uso de la música como tratamiento terapéutico por mano del médico Rafael Rodríguez Méndez (Corbella & Doménech, 1987).
Por su parte, Francisco Vidal y Careta escribe, en 1882, la primera tesis musical que compagina la música y la medicina y que lleva por título “La música en sus relaciones con la medicina”. De esta tesis, el autor extrae las siguientes conclusiones (Palacios, 2014):
− La música es un agente que produce descanso y distrae al hombre
− Es un elemento social
− Moraliza al hombre
− Es conveniente aplicarla en la neurosis
− Sirve para combatir estados de excitación o nerviosismo

En estos primeros estudios comienzan a reflejarse ciertos beneficios de la Musicoterapia como herramienta que incide positivamente sobre el estado de bienestar biopsicosocial de las personas, pero no será hasta mediados del siglo XX cuando se produce el verdadero impulso de esta disciplina.

En relación con el tema que se ocupa, es decir, la relación entre el uso de esta herramienta y el ámbito de la adicción, se encuentra como principal percusor a Emile Jacques Dalcroze que en 1950 crea la primera Asociación Nacional de Terapia Musical en Estados Unidos, que atendía a diversos colectivos entre los que se encontraba el colectivo de personas con problemas de adicción. Dalcroze afirmó que el organismo humano es susceptible de ser educado conforme al impulso de la música (Pascual, 2015).

La Musicoterapia permite evaluar el bienestar emocional, la salud física, la interacción social, las habilidades comunicacionales y la capacidad cognitiva de los usuarios y usuarias en proceso de rehabilitación de las drogodependencias. Dicha evaluación se realiza a través de procedimientos específicos, como la improvisación musical clínica, la imaginería musical receptiva, la creación clínica de canciones y la técnica vocal terapéutica, entre otros.

La utilización de la Musicoterapia en adicciones se dirige, principalmente, a la gestión emocional. Normalmente, las personas con un trastorno adictivo presentan una distorsión y alteración de las emociones y la música, en este sentido, pretende leer estos estados corporales como discursos, como forma de expresión no verbal, transformándola en un mayor conocimiento de uno mismo y de los propios límites (Pascual, 2015).

En este sentido, Jorge Cavia, musicoterapeuta y trabajador en la Fundación Hugo Pomar, afirma (Pascual, 2015): Se trata de expresar sentimientos y darle más importancia a la parte emocional que a la intelectual. Sabemos que los sentimientos están ahí escondidos y sabemos que en ellos está la clave. Se utiliza la música para trabajar pérdidas, tristeza o sentimiento de culpa. La Musicoterapia debería ser un apoyo más en cualquier equipo terapéutico.

 

RISOTERAPIA

Es a partir del siglo XX cuando comienza a extenderse el uso de esta práctica en el mundo terapéutico, concretamente, el médico norteamericano Path Addams promueve medios alternativos de sanación para enfermos, siendo el inventor de la Risoterapia con fines médico-terapéuticos y responsable de la inclusión de ésta en la medicina moderna (Collado & Cadenas, 2013).
Tal y como afirman (Carbelo & Jáuregui, 2006), se atribuyen a la risa numerosos beneficios:
1. Psicológicos: sensaciones y estados de alegría, bienestar y satisfacción, reducción del estrés y prevención de la depresión, entre otros.
2. Físicos: aumenta la tolerancia al dolor, activa el sistema inmunológico, mejora el sistema cardiovascular y libera serotonina, entre otros.
3. Sociales: mejora la motivación, facilita la comunicación así como el orden y la estabilidad social

 

MINDFUNLESS

El Mindfulness tiene sus orígenes en el budismo, siendo uno de los ocho componentes del “noble camino óctuple”, transmitido por Buda a sus discípulos hace aproximadamente 2500 años. A pesar de su vinculación con el budismo, esta técnica no tiene nada inherentemente religioso (Santachita & Vargas, 2015).
Su periodo de más auge puede establecerse en 1979 en la Universidad de Massachusetts, concretamente en el programa que el doctor Kabat-Zinn desarrolló para tratar a pacientes con enfermedades crónicas, creando un curso estructurado de ocho semanas aproximadamente donde se incluyen técnicas de Mindfulness, yoga y de aplicación de técnicas meditativas en la vida cotidiana, llevando como título “Reducción del Stress basado en Mindfulness (MBSR)” (Bertolín, 2015).
A partir de este momento, el Mindfulness comienza a emplearse en diferentes ámbitos siendo muy utilizado como tratamiento coadyuvante en trastornos depresivos, trastornos de ansiedad y dolor.
Esta técnica como mecanismo facilitador del proceso terapéutico busca, primordialmente, que los sucesos y aspectos emocionales y cualesquiera otros procesos de carácter no verbal sean aceptados y vividos en su propia condición, sin ser evitados o intentar controlarlos (Vallejo, 2006), es decir, que la persona se deje llevar por las sensaciones que percibe, sin juzgarlas y poniendo en práctica la conciencia plena. que mencionar el Inventario Mindfulness de Friburgo, estudiado en relación al consumo de tabaco y alcohol y el cual proporciona datos muy positivos respecto al abandono de la conducta adictiva ( (Buccheld, Grossman, & Walach, 2002).
La autora (González-Bueso, 2016), refiere que esta herramienta puede facilitar, como complemento al tratamiento, el abandono de la conducta adictiva siguiendo ocho pasos:
1. Aceptar que el sufrimiento es inherente a la vida
2. Ver que el ser humano crea sufrimiento adicional del que debe desprenderse
3. Aceptar la impermanencia, es decir, que se puede poner fin al sufrimiento
4. Emprender el camino de la recuperación y descubrir la libertad
5. Transformar las palabras, acciones y forma de subsistencia conciliando la paz con lo incorrecto que se ha hecho en el pasado
6. Situar valores positivos en el centro de la vida
7. Esforzarse para mantener el camino de la recuperación
8. Ayudar a los demás a compartir los beneficios que se han obtenido del cambio


MARCO METODOLÓGICO

OBJETIVOS

Debido a la escasa información existente acerca de los beneficios de las terapias alternativas como complemento a la psicofarmacología en una C.T. y debido a la dificultad para demostrarlos, se plantean los siguientes objetivos generales y específicos:
• Demostrar que la utilización de terapias alternativas como apoyo al tratamiento psicofarmacológico en una C.T reporta una serie de beneficios a los usuarios/as de la misma.
− Determinar los factores positivos de la utilización de terapias alternativas como apoyo al tratamiento psicofarmacológico dentro de una C.T
− Determinar la existencia de factores negativos (en el caso de que los hubiese) de la utilización de terapias alternativas como apoyo al tratamiento psicofarmacológico en C.T
− Averiguar si la utilización de las terapias alternativas produce una mejoría en la forma subjetiva en que los usuarios y usuarias perciben su estancia en C.T.

 

METODOLOGÍA

Para la correcta ejecución de la presente investigación, se ha escogido una muestra total de 12 personas, correspondientes a los usuarios/as y profesionales de la C.T Llaurant la Llum en Picassent, Valencia. Del total de la muestra seleccionada se realizarán 10 cuestionarios a diferentes profesionales de dicha comunidad, con categorías profesionales diferentes.

 

RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

 

CUESTIONARIOS

De las 10 personas encuestadas, 4 (40%) son de edades comprendidas entre los 20 y los 30 años de edad, 4 (40%) son de edades comprendidas entre los 31 y los 40 años de edad y, por último, 2 (20%) de las personas encuestadas se sitúan en el rango de edad de más de 40 años. Por tanto, el grupo dominante es el de las edades comprendidas entre 20 y 40 años. Se ha encuestado a la misma cantidad de hombres y de mujeres con la intención de ver si existía alguna diferencia al respecto. Dos de las personas encuestadas son Psicólogos/as (20%), 3 son Educadores/as Sociales (30%), 1 persona es Médico/a (10%), otras 3 son Trabajadores/as Sociales (30%) y, por último, 1 persona es Monitor/a (10%).

El 100% de las personas encuestadas (10) reconoce conocer los beneficios que ofrece la Musicoterapia en el campo de las drogodependencias. La segunda parte de la pregunta es de respuesta múltiple, es decir, no hace falta marcar únicamente una opción, sino que pueden marcarse varias. Se puede observar que la opción más señalada por los/as profesionales (7 personas han señalado esta opción) es la de que la Musicoterapia mejora la expresión emocional, seguida por las opciones mejora el estado de ánimo (5 personas), mejora de la gestión emocional (5 personas) y favorece la comunicación (5 personas). La opción mejora la comunicación verbal/no verbal ha sido seleccionada por 3 personas, la opción mejora la cohesión grupal ha sido seleccionada por 2 personas y, por último, la opción mejora la estimulación cognitiva solo ha sido seleccionada por una persona.

El 100% de las personas encuestadas (10) reconoce conocer los beneficios que ofrece la Risoterapia en el campo de las drogodependencias. La segunda parte de la pregunta es de respuesta múltiple, es decir, no hace falta marcar únicamente una opción, sino que pueden marcarse varias. Se puede observar que la opción más señalada por los/as profesionales (7 personas han señalado esta opción) es la de que la Risoterapia mejora la cohesión grupal, seguida por las opciones mejora el estado de ánimo (6 personas) y mejora de la gestión emocional (6 personas). Le sigue de cerca la opción favorece la relajación (4 personas). La opción mejora la estimulación cognitiva ha sido seleccionada por 3 personas, al igual que la opción mejora la comunicación verbal/no verbal. Por último, la opción mejora la gestión emocional solo ha sido seleccionada por una persona.

El 100% de las personas encuestadas (10) reconoce conocer los beneficios que ofrece el Mindfulness en el campo de las drogodependencias. La segunda parte de la pregunta es de respuesta múltiple, es decir, no hace falta marcar únicamente una opción, sino que pueden marcarse varias. Se puede observar que la opción más señalada por los/as profesionales (7 personas han señalado esta opción) es la de que el Mindfulness favorece la relajación, seguida por las opciones mejora el estado de ánimo (6 personas), mejora la expresión emocional (6 personas) y mejora la gestión emocional (6 personas). En este caso, no hay ninguna persona que haya seleccionado que el Mindfulness mejora la estimulación cognitiva, mejora la cohesión grupal o mejora la comunicación verbal/no verbal.

Un 80% de las personas encuestadas (8 personas) afirma que no existen factores negativos en la utilización de estas técnicas como complemento a la intervención psicofarmacológica, mientras que el 20% restante (2 personas) afirma que sí pueden haber factores negativos en la utilización de estas técnicas, coincidiendo en que puede haber problemas en casos de personas con patología dual, ya que en estos casos es absolutamente necesario que la actividad se contextualice y se enfoque adecuadamente.

Un 30% de las personas encuestadas (3 personas) afirma que pueden mejorar las habilidades sociales para la convivencia dentro de C.T. y posteriormente para vivir en sociedad. Por otra parte, otro 30% de las personas encuestadas (3 personas) opina que la aplicación de estas técnicas incrementa el éxito del programa de deshabituación. Un 20% de las personas encuestadas (2 personas) opina que el uso de estas terapias favorece el crecimiento personal de las personas y el 20% restante (2 personas) opina que la aplicación de estas técnicas mejora la consecución de los objetivos terapéuticos. Todos los/as profesionales coinciden en que estas herramientas deben incluirse como una herramienta más de trabajo dentro de los programas de deshabituación.

 

CONCLUSIONES Y ANÁLISIS

De la información obtenida mediante la revisión bibliográfica, los cuestionarios y las entrevistas en profundidad, se pueden extraer determinadas conclusiones.
En primer lugar, la revisión bibliográfica realizada confirma beneficios del empleo de Terapias Alternativas como herramientas que ayudan a personas con un amplio abanico de problemáticas tanto físicas como psicológicas, emocionales y sociales.
En segundo lugar y mediante el trabajo de campo realizado, se evidencia la existencia de factores positivos en la utilización de las Terapias Alternativas mencionadas como complemento a la intervención psicológica y farmacológica en C.T. Estos factores positivos son, entre otros, la mejora de la percepción subjetiva de estancia en un centro de deshabituación así como la mejora de las relaciones interpersonales en el mismo; mejora la expresión y la gestión emocional; mejora el manejo del estrés y la ansiedad y, por último, son técnicas que facilitan la relajación, algo de verdadera importancia en personas con problemas adictivos que conviven en C.T. y que presentan ciertos trastornos de personalidad así como una alta impulsividad y ansiedad al afrontar determinadas situaciones.

 

RECOMENDACIONES

Asimismo, se deduce que, a pesar de ser técnicas que ofrecen grandes beneficios a las personas con problemas de adicción, todavía no está muy desarrollado su uso en nuestro país, por lo que sería necesaria una nueva reconceptualización en este sentido que abordase el problema adictivo desde una perspectiva holística permitiendo a estas técnicas formar parte de los diferentes programas de drogodependencias para que las personas que los utilicen puedan disfrutar con ellas, incrementando su estado anímico aunque sea momentáneamente, y puedan aprender nuevas formas de relación consigo mismos/as y con los demás.
Quizá sería necesario también instruir a los equipos profesionales de los diferentes recursos de drogodependencias en el conocimiento de estas técnicas y en su uso como herramienta que aborda diferentes problemáticas físicas, psicológicas, emocionales y sociales de las personas con problemas de adicción y que facilita, por tanto, su mejora.

 

BIBLIOGRAFÍA

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