Área Psicológica del Centro

LLAURANT LA LLUM, COOP. V, como comunidad terapéutica para la rehabilitación y reinserción social de personas con conductas adictivas, tales como el alcoholismo, cocaína y demás drogodependencias, y adicciones no tóxicas, entre las que están la ludopatía, compras compulsivas o  nuevas tecnologías, cuenta con un equipo psicológico especializado en el tratamiento cognitivo comportamental de adicciones, la labor del cual no es solo aplicar tratamiento psicológico, sino también ofrecer apoyo y asesoramiento tanto al propio usuario como a sus familiares.

El trabajo del psicólogo en la comunidad terapeutica LLAURANT LA LLUM, pasa por cuatro fases claramente diferenciadas en el tratamiento de adicciones:

La primera fase es la de evaluación. En ella utilizamos distintos métodos de recogida de información para llegar a comprender cómo funciona el problema de adicciones a la cocaina, alcochol, u otras drogas de la persona, y quizás lo que es más importante, ¿por qué se mantiene?. Por otro lado, constatar, que cualquier tipo de problema puede tener asociado otros, ya sea porque están derivados del original o porque ya existían de base. En este punto, también evaluamos la interacción entre la adicción y otro tipo de problemas emocionales -trastorno bipolar- (ansiedad social, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad generalizada, depresión, trastornos de personalidad u otros trastornos de índole psiquiátrica).

Una vez se obtiene toda la información, pasamos a la segunda fase del tratamiento, en la cual nos planteamos los objetivos terapéuticos junto con el usuario, estableciendo una meta común, siempre con la intención de alcanzar el fin último que no es otro que la abstinencia definitiva del consumo de drogas o de las adicciones no tóxicas.

Una vez finalizada esta fase, entramos en el tratamiento propiamente dicho. Se comienzan a aplicar métodos, técnicas, estrategias y habilidades para afrontar las situaciones de riesgo que generan malestar, ya sean éstas relacionadas con la propia sustancia o conducta, o con los problemas emocionales asociados. Entre las distintas áreas que trabajamos podemos encontrar:

  • Resolución de problemas.
  • Habilidades sociales.
  • Autoestima.
  • Impulsividad/agresividad.
  • Control de impulsos.
  • Técnicas de manejo de la ansiedad.
  • Recuperación de hábitos saludables. 

Y en general todas aquellas técnicas asociadas al manejo del control del deseo de consumo.

En estas sesiones terapéuticas individuales, enseñamos las estrategias apropiadas a cada problema, las cuales el paciente entrenará a lo largo de la semana con objeto de convertirlas en parte de un repertorio conductual eficaz a la hora de enfrentar distintas situaciones que generan estres, y que conllevan grandes riesgos de recaida.

Con el paso del tiempo, el aprendizaje e interiorización de las distintas habilidades, consiguen que la  persona recupere la confianza en sí misma, que junto con el trabajo en motivación para el cambio, se solidifica y hace que cambien su conducta: que el cambio nos merece la pena y que somos capaces de hacerlo.

Una vez acabado el programa residencial, existe la posibilidad de seguir apoyandose en LLAURANT LA LLUM, realizando el seguimiento de forma ambulatoria. Esta sería la última fase de intervención del área psicologica, en la cual se trabaja fundamentalmente desde el ámbito de la prevención de recaídas.

Por supuesto, a lo largo del todo el proceso nos mantenemos en contacto con la familia, tanto a la hora de obtener información como para comprobar cómo va evolucionando la persona en su programa terapéutico individualizado.

 

Área Psicológica.

LLAURANT LA LUM

 

La Comunidad Terapéutica y la dependencia del Alcohol

LA COMUNIDAD TERAPEUTICA Y LA DEPENDENCIA DEL ALCOHOL

Josep-Vt Dasí i Aloi. Médico especialista en Medicina Familiar i Comunitaria.

Máster en Drogodependencias i SIDA. Máster en Terapia Familiar Sistémica.

Máster en Medicina del Ejercicio Físico y del Deporte.

 

Algunas cosas, no tantas, han cambiado en el enfoque del tratamiento de las drogodependencias, pero afortunadamente las cuestiones de principio, los aspectos esenciales siguen manteniendo su vigencia pese a, o gracias al paso de los años que han demostrado que los problemas humanos básicos están detrás – o debajo, como se prefiera – de la mayoría de las dificultades con las que se han enfrentado los hombres y mujeres de todos los tiempos.

Y ¿ cuales son esos problemas humanos básicos o esenciales de que hablo?. La soledad, la infelicidad, el ansia desmedida de poder, la ambición excesiva, la envidia, la falta de madurez, la disfunción familiar, el desamor, las enfermedades de todo tipo, etc..

En nuestra sociedad «civllizada actual», que nos ofrece prácticamente de todo -ropa, casas, coches, mil utensilios, sexo, drogas, juego, etc.-, esas problemáticas se ven aderezadas con el ansia de tener, de poseer, de consumir de una forma inmadura e irreflexiva como alternativa para ocultar, olvidar, disimular todos los déficits personales que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida.

Realmente estamos ante un desafío personal imponente y por ello no podemos engañarnos pensando que con 4 pastillas o con 4 sesiones con nuestro médico o psicólogo se va a resolver el problema. Tenemos que ser honestos con nosotros mismos y afrontar los problemas con seriedad.

¿ Y cuál es la alternativa más seria para afrontar los problemas derivados del consumo de alcohol y del resto de sustancias tipificadas como drogas ? Sin duda la Comunidad Terapéutica (CT). ¿ Cualquier Comunidad Terapéutica sirve ? Evidentemente hay unas que funcionan mejor que otras y que pueden ofrecer mejores servicios (más personal, mejores instalaciones, mejor ratio profesionales/usuarios) Por ello he hablado al comienzo de cuestiones de principio, como la ética en nuestro trabajo, la flexibilidad en nuestra praxis y el rigor en el tratamiento.

Es curioso que un recurso tan potente para el abordaje de las drogodependencias como la Comunidad Terapéutica sea tan poco conocido incluso entre el ámbito sanitario. ¿ Porqué es un recurso tan potente ? Porque se trata de un recurso socio-sanitario y educacional «full time», a tiempo completo, que permitirá la cobertura y contención máxima frente a la desbordante problemática de las drogodependencias, es decir, que la CT es aquella estructura asistencial que toma enteramente a su cargo al drogodependiente en toda su globalidad.

Esta característica hace que la persona que ingresa en Comunidad realmente se sienta como formando parte de una gran familia, porque lo que realmente hace diferente a la CT del resto de recursos es la impoftancia de 1o afectivo, porque el trabajo emocional con este tipo de pacientes no es que sea importante, es que resulta imprescindible. Por ello, el trabajo y el proceso psico-socio-terapéutico, por ser de los más exigentes y apasionantes, ofrece los mejores resultados si 1o comparamos con el resto de recursos.

Aunque en USA ya había experiencias de tratamiento de alcohólicos en CT de varios meses de duración con resultados positivos desde los años 50, en nuestro país se creaban las primeras CT 20 años más tarde, pero para ingresar sólo a heroinómanos.

Había reticencias para el tratamiento de alcohólicos puros en comunidad, aún más si era gente mayor que se pensaba chocarían con los mucho más jóvenes consumidores de coca y heroína. Nuestro resultado, después de 15 años de los primeros casos, fue de una adaptación extraordinaria del alcohólico de cualquier edad al tratamiento y de unas relaciones «entre colectivos» no sólo sin ningún tipo de conflictos, sino que me atrevería a decir que complementarias.

Desde hace décadas sabemos que un tratamiento mínimamente eftcaz debe superar los 3 meses de internamiento, situándose la duración óptima entre los 6-12 meses, aunque raramente el tiempo en comunidad se alarga más allá de los 6 meses. Las personas que completan un programa en comunidad presentan menos recaídas y mejores resultados que cualquier otro programa de tratamiento.

Éste, clásicamente se divide en 3 fases: 1 / Aislamie nfo 2l Deshabitua ción 3 I Reinserción, de duración variable dependiendo de la situación particular de cada caso. Nosotros añadimos una cuarta fase, de seguimiento tras el alta, que incluye todos los ingredientes de las fases anteriores (psicoterapia individual, de grupo, control de drogas de abuso en orina y sesiones con la familia) que es tan importante como las anteriores, porque representa la consolidación de un proceso que ha representado mucho esfuerzo y mucha implicación por parle de todos.

A la primera fase, que a veces lleva aparejadala deintoxicación, se le suele otorgar una importancia exagerada, probablemente por el miedo a la asociación del síndrome de abstinencia con el sufrimiento, un hecho que desde hace años, con las medidas farmacológicas adecuadas ya no se presenta. Superado el síndrome de abstinencia, el papel del médico pierde protagonismo para trasladarlo al equipo formado por psicólogoeducador.

Es en la segunda fase o de deshabituación, en donde la terapia cognitiva, mediante la identificación y modihcación de los patrones de pensamiento desadaptativos, permitirá reducir y eliminar tanto los sentimientos como la conducta negativos, entre ellos el consumo de alcohol.

En la tercera fase, de reinserción, se insiste en aquellos aspectos prácticos-trabajo, ocio, familia, etc.- que importa optimizar para acercarse a la abstinencia estable.

La lerapia grupal es uno de los pilares de nuestra Comunidad Terapéutica desde hace más de 20 años. La terapia grupal debe ser una experiencia de apoyo, terapéutica y educativa que proporciona a los pacientes la posibilidad de identificarse con otros que están pasando por problemas similares, comprender la influencia del consumo de drogas en sus vidas y aprender a comunicar las propias necesidades y sentimientos de una forma más adaptada.

Terapia familiar. La disfunción familiar y de pareja, caracterizada por el deterioro de la comunicación entre los componentes de la familia y por la incapacidad de establecer límites apropiados, se relaciona con un mal resultado del tratamiento a corto, medio y largo plazo en cualquier tipo de pacientes. Los objetivos de la terapia familiar, cuyas sesiones de periodicidad mensual tienen lugar en el propio Centro desde principios de los 90, incluyen el apoyo familiar a la abstinencia, la información acerca de las actitudes actuales del paciente respecto al consumo, la evolución en el programa terapéutico, la relación con el resto de usuarios y la adaptación sociolaboral. También es útil, para conocer mejor el funcionamiento familiar, la caracterización psicológica de cada miembro y para desarrollar compromisos de conducta que ayuden a prevenir las recaídas. Es una praxis habitual de nuestro recurso mantener siempre abiertas las vías de comunicación sobre cuestiones familiares y sobre cualquier temática que pueda ser de interés para los objetivos propuestos, entre ellos la coordinación con los diferentes recursos, públicos o privados, existentes.

Beneficios del tratamiento en Comunidad Terapéutica para pacientes alcohólicos

(José Miguel Camacho Fernández – Medina. Trabajador Social de LLaurant la LLum y Máster en Prevención, Diagnostico y Tratamiento de Conductas Adictivas).

Partiendo de un enfoque social no podemos pasar por alto que hoy día en pleno siglo XXI las conductas adictivas suponen uno de los problemas más graves de salud pública en nuestro país. Dentro de las conductas adictivas, la experiencia y las estadísticas nos indican que concretamente el alcoholismo se encuentra a la cabeza dentro de las patologías que mas demanda de tratamiento y por tanto mayores problemas socio sanitarios   genera. Este es un hecho que sin ninguna duda está relacionado directamente con la situación de legalidad y accesibilidad del alcohol, la aceptación creada debido a su presencia en eventos festivos y  a los efectos positivos iníciales que las personas encuentran en su consumo (desinhibición, seguridad en uno mismo, etc.)

El abuso y dependencia de alcohol traen consigo problemas de muy diversa naturaleza como los relacionados con pérdida de la salud física (hepatitis alcohólica, cirrosis hepática, etc.) y psicológica (depresión, déficits de memoria, celos patológicos ,etc.), accidentes de tráfico, casos de malos tratos en la familia, problemas laborales, además de actuar como puerta de acceso o droga puente hacia el consumo de otras sustancias psicoactivas o al juego patológico, (ludopatía).

En la rehabilitación de pacientes alcohólicos nos encontramos que el alcohol no es más que la punta visible de un iceberg muy profundo donde podemos encontrar muchos más déficits personales cuya mejora es requisito imprescindible para alcanzar el equilibrio y abstinencia de la persona:

 

  • Los factores internos no resueltos (miedos, traumas, autoestima, procesos de duelo, gestión del estrés, vacío existencial, etc.) que llevan a la persona a una necesidad de evadirse y escapar de su realidad a través del abuso y dependencia a una sustancia que lejos de solucionarle los problemas se los multiplica.
  • Presencia de unos hábitos de auto cuidado personal y del entorno deficitarios que se encuentran arraigados en el estilo de vida del paciente con un desequilibrio personal que le lleva a descuidar su salud, su descanso, su alimentación, sus responsabilidades y su familia.
  • Falta de aprendizaje habilidades sociales necesarias para poder desenvolverse frente a las situaciones de la vida cotidiana de una forma adecuada a través de la escucha activa, empatía, asertividad, etc.
  • Necesidad de incorporar rutinas de actividades de ocio y tiempo libre que actúen como factores protectores frente al consumo de alcohol y de normalización social.
  • Intervención a nivel familiar debido a los problemas generados por el abuso de alcohol tales como violencia domestica, problemas de pareja, ruptura de la comunicación entre familiares, deterioro de la economía domestica, etc.
  • Necesidad de atender numerosos déficits de salud originados directamente por el alcohol como sustancia o indirectamente por el estilo de vida de abandono que su dependencia genera tales como problemas de salud bucodental, cardiovascular, motora e incluso neurológica.

 

Ante el reto de afrontar la rehabilitación de un paciente alcohólico, la Comunidad Terapéutica se ha manifestado como el recurso más adecuado, dado el grado de desestructuración personal que encontramos en estos pacientes y la necesidad de atención integral que requieren para su tratamiento. Entre otros, vamos a destacar los factores que consideramos más beneficiosos con que cuenta el recurso de la Comunidad Terapéutica para la rehabilitación del paciente alcohólico:

 

  • Contar con un Equipo Terapéutico Multidisciplinar (Psiquiatra, Medico, Psicólogos, Trabajadores Sociales, Educadores Sociales, Fisioterapeuta Auxiliares Socioeducativos, Abogado, etc…) asegura una intervención integral a todos los niveles, lo cual acelera el ritmo de evolución de la persona.
  • La dinámica diaria estructurada y saludable en cuanto a horarios, comidas, terapias, tomas de medicación y actividades de ocio ayudan a sacar a la persona de los automatismos originados por sus antiguos hábitos y patrones de conducta. De esta forma se facilita el trabajo sobre los trastornos depresivos, la tendencia a la soledad y el sedentarismo propios de estos pacientes.
  • Además de contar con terapias individualizadas por los terapeutas de referencia que desde el principio se asignen, la piedra angular del tratamiento en Comunidad Terapéutica es que ocurre en el contexto de un grupo de autoayuda. Esto ayuda mucho a que las personas se socialicen positivamente y se puedan trabajar aspectos tan importantes para la vida cotidiana como las habilidades sociales, empatía, baja tolerancia a la frustración, resolución y gestión de conflictos, etc.
  • El entorno de naturaleza y aislamiento de estímulos negativos externos que ofrece la Comunidad Terapéutica ayuda  a la persona a equilibrarse evitando situaciones de riesgo mientras a nivel terapéutico se prepara para adquirir herramientas necesarias de autogestión personal y afrontamiento de la ansiedad necesarias en la futuras salidas.

 

Los pacientes alcohólicos a menudo encuentran dificultades para mantener la abstinencia mediante tratamientos ambulatorios debido a la cantidad de estímulos externos cotidianos que tienen que sortear. De aquí surge la necesidad de replantearse un tratamiento de alto umbral como es la Comunidad Terapéutica para pacientes cuya rehabilitación requiera de un espacio físico sin factores generadores de un alto estrés  y con necesidades de atención especificas. Así la C.T. seria un espacio de protección para la persona, desde el cual puede adquirir una mejor perspectiva de su situación personal mientras se asegura una estabilización física y mental en un entorno libre de riesgos que le ayuda a frenar la espiral de consumo de alcohol y le da tranquilidad garantizándole la abstinencia.

 

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